Monday, September 21, 2009

14 de Septiembre - Haciendo Nuevas Fronteras




El reloj marcaba la 1:00 de la tarde, el Presidente Uribe hacia poco terminaba la inauguración formal del Oleoducto de los Llanos Orientales (“ODL”) y se dirigía con su comitiva de vuelta al aeropuerto de Morelia en esta apartada región de Colombia. El cielo en el llano empezaba a nublarse y amenazaba con una de esas sorpresivas lluvias que transforman el despegue y aterrizaje en estos parajes en un deporte de aventura.

Los cielos tardaron en descargar su húmeda carga y el avión presidencial despegó sin ningún contratiempo. Atrás quedamos todos los demás, entre abrazos y felicitaciones. Una mañana para recordar como pocas en nuestra vida profesional.

Hace ya un poco más de una década, campo Rubiales era atacado con regularidad impune por la guerrilla, hasta el punto que en el año 2000 se suspendieron formalmente las operaciones. Un incendio premeditado de las instalaciones y el secuestro de dos trabajadores todavía perduran en la memoria atávica de la Compañía.

En aquellos días era una quimera pensar en la escala de crecimiento que hoy atestiguamos, y mucho más atrevido hubiese sido el imaginarse que un Presidente de la República y su comitiva de alto perfil pudiera ir a esta zona de Colombia sin el menor tropiezo; y qué decir de tener más de 6.000 personas trabajando en lo que hoy por hoy es el campo petrolero de mayor producción y crecimiento en Colombia.

No me queda la menor duda que la presencia de esta importante comitiva en campo Rubiales el 14 de septiembre fue muy importante, así como también lo fue la inauguración de una obra de la envergadura del ODL. Sin embargo, lo que rescatamos de ese día, luego que los discursos terminaron, los escenarios fueron desmontados y la “mamona” digerida, es la capacidad de trabajo, entereza y hasta tozudez del grupo de hombres y mujeres de Pacific Rubiales que, enfrentando el llano y sus caprichos, y acallando las voces de los escépticos, culminaron en tiempo record ésta, la primera etapa del gran sueño de Rubiales. Es a toda esa gente, los presentes y aquellos que oyeron los discursos desde la lejanía, desde sus puestos de trabajo, a los que se les rindió honor ese día.

Pero también ese día se hizo realidad la visión de un grupo de hombres que entienden que el progreso no se construye con citas de héroes a caballo, sino con el trabajo diario y el uso del ingenio. Esa visión que sabe que el hacer patria es algo más que discursos y buenas intenciones, y que la frontera de la patria se ubica allá donde alcanza la esperanza.

El viento finalmente desplazó la lluvia y la llanura retomó su placidez. A través de la ventana del autobús que nos conducía al aeropuerto pude observar desde la distancia el todavía para mi sorprendente nuevo perfil de Campo Rubiales, ¡tallado en solo 24 meses!

El 14 de septiembre inauguramos un oleoducto y sus instalaciones, pero mucho más que eso demostramos que las quimeras se hacen realidad y que la esperanza de modernidad delinea nuevas fronteras.