Sunday, March 23, 2014

A TRAVES DEL OJO DE LA CERRADURA

A TRAVES DEL OJO DE LA CERRADURA 
Con la ayuda de George Orwell


"Las masas nunca se rebelan por su propia voluntad, y nunca se rebelan por el mero hecho de que están oprimidos. De hecho, siempre y cuando no se les permita tener estándares de comparación, ni siquiera se dan cuenta de que están oprimidos ". 
George Orwell, 1984






En estos últimos quince años, Venezuela ha sido el crisol de muchos sueños, labrados con el sacrificio de muchos, y finalmente destruidos por la banda de forajidos que ha tomado el control de todas las instancias de la república (en minúsculas).

Desde que accedieron al poder, detrás de un disfraz de reivindicación de los más desposeídos, este grupo de hombres y mujeres, ha establecido lo más cercano a un totalitarismo que el país haya experimentado en al menos medio siglo.

Muchos en Venezuela, y mas increíblemente en el extranjero, han visto en el “chavismo”, y ahora en el “madurismo”, una suerte de Robin Hood tropical que ha sido capaz de “redistribuir” lo que antes les era esquilmado por unas élites corruptas. Otros tantos ven a una nueva élite, si se quiere aún más corrupta, que bajo ese disfraz de enderezadores de entuertos tratan de instaurar una hegemonía totalitaria para perpetuarse en el poder sobre a pobreza de sus seguidores. Estas dos visiones tienen en común la noción del petróleo y su altos precios como riqueza fortuita a ser distribuida.


“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”
George Orwell, 1984


Mientras las diferentes facciones políticas se debaten en los diferentes escenarios: elecciones, Asamblea, gobiernos locales, los medios, la realidad de la economía hace estragos en el país que trata de sobrevivir día tras día. La escasez, producto de las políticas del gobierno, mezcla de ideología trasnochada, corrupción e incompetencia, aunada a la inseguridad en las calles y a la falta de oportunidades, se ha transformado en un caldo de cultivo del descontento de los ciudadanos.

Es en ese contexto, que la verdadera naturaleza de los que se aferran al poder aflora. No me refiero a sus rasgos totalitarios, que en mi opinión siempre han estado ahí, sino a su total incompetencia a a la hora de  gobernar un país, excepción sea hecha del uso de la propaganda y de la fuerza de la represión.

No es de extrañar entonces, que los auto proclamados “revolucionarios” del gobierno, devenidos en el nuevo pero muy corrupto  “establishment”, se vean enfrentados hoy por la juventud estudiantil, que como en otras épocas de nuestra historia, son los que mejor encarnan los deseos de cambio de una sociedad que se asfixia bajo el yugo de una opresión que emerge ruidosa de las nociones sesentosas y sesentonas del castrismo. 


“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes.”
George Orwell, 1984

Para nosotros los que vivimos afuera del país, se no hace difícil entender, y que decir de analizar, lo que está pasando en las calles de Venezuela. He leído críticas de analistas muy sesudos, ponderando sobre la conveniencia o no de las acciones de calle de los estudiantes,  o sobre la inteligencia (o falta de) del discurso de lucha de Leopoldo Lopez, María Corina y Alfredo Ledezma, por mencionar algunos. Se dice que tales acciones son extemporáneas, que debían haber esperado a que la economía se deteriora aún más, que el camino es otro, y tantas otras razones.

Yo tengo suficiente memoria de mis hechos de juventud, y de los hechos vividos en Venezuela en el 2002 y 2003, para entender que estas dinámicas, en particular la de los jóvenes estudiantes, tienen energía propia. Uno nunca sabe cual es el grano de arena que empieza la avalancha, o si esta llegará a la base de la montaña sin fuerza, lo que si se es que tales discontinuidades están imbricadas en el sistema y por lo tanto son tanto inevitables como impredecibles.

Los estudiantes y jóvenes que hoy están en la calle, han crecido en una Venezuela en constante crisis y cuestionamiento; sus padres han sido por acción u omisión actores de una nación que ellos sienten que se deshilacha, que no los representa; han visto como sus vecinos y amigos se despiden hacia una emigración incierta o son víctimas de la delincuencia; se sienten con poca o ninguna oportunidad de futuro, mientras los que se aferran al poder, y hasta algunos de la llamada oposición,  les ofrecen poco menos que una vida de pobreza y sumisión,  y un discurso anquilosado que no se relaciona con las realidades del siglo XXI.

Para ellos, el tan mentado Tiempo de Dios es ahora y ya, así es la naturaleza de la juventud. Leopoldo, Maria Corina y otros tantos así lo entienden, hay otros que temerosos ven pasar el tiempo, esperando un momento mas “oportuno”, se quedarán esperando.

"La verdadera división no es entre conservadores y revolucionarios, sino entre autoritarios y libertarios". 
George Orwell, 1984

Porque no es un tema de  si debimos o no debimos; tampoco se si de este embate la sociedad de ciudadanos tendrá una victoria segura; se trata entonces de darse cuenta que mientras los pocos usan la maldad y el dinero para entronizarse en el poder, a costa de la mayoría, la mayoría tiene la obligación y el derecho de decir ya basta; solo por eso debemos renovar la esperanza  en que nuestros jóvenes resulten mejor que nosotros.

La Venezuela que atisbo desde aquí, incompleta, como a través el ojo de una cerradura, se me antoja una tierra de mujeres y hombres  valientes, que reclaman sus derechos, enfrentando fuerzas desalmadas, ante la indiferencia de sus vecinos regionales, pero con la fortaleza de estar, como algunos dicen, en el lado correcto de la historia.

De esa Venezuela me declaro ciudadano…

"Nos encontraremos en el lugar donde no hay oscuridad.”
George Orwell, 1984

Sunday, December 22, 2013

Memorias Navideñas

Memorias Navideñas

"La larga noche dará paso al nuevo día,
los fantasmas se desvanecerán con la luz del sol invicto,
develando el camino de  la esperanza hecha realidad."



Hace ya mucho tiempo, más del que me gustaría reconocer, las navidades de mi infancia transcurrían ingenuas, llenas de ilusiones y sueños, que hoy en mi memoria son como postales de otro tiempo y espacio.

Noches gaiteras, cuando en Maracaibo, y de Villancicos cuando en Caracas, acompañando a la Tía Carmen Julia y sus amigas de la Juventud Católica, en un trashumar de casa en casa. Arbolitos de navidad en la americanizada Maracaibo, y de nacimientos en la todavía muy venezolana Caracas.

Mi abuelo, Luis Julio, ponía en su casa en Caracas un espectacular nacimiento, al menos a mis ojos así era. Todavía puedo ver el cielo de Belén hecho de papel azul recubriendo la pared de la sala que había sido vaciada de muebles para las fechas, incluyendo el gran espejo donde se reflejaba el lienzo con el retrato de Cristobal Mendoza. Las colinas del nacimiento eran hechas de cajas de diferentes alturas, cubiertas de papel de bolsa y con musgo para esconder los cables de la instalación eléctrica que lo iluminaba de noche. 

Si mi memoria no me falla, las figuras de tan elaborada construcción cambiaban durante el mes de navidad: no era hasta la nochebuena que aparecía el ángel sobre el pesebre, el niño aparecía esa noche a la medianoche en su cuna, los pastores empezaban a adorar el día de navidad. Los Reyes Magos comenzaban poco después de navidad a cabalgar sus camellos desde el horizonte oriental, para acercarse al pesebre el día de Reyes, desmontando sus bestias y sus ofrendas de oro, mirra e incienso.

Y si eso les suena elaborado, era nada comparado con el Nacimiento del Hogar San Juan de Dios, a solo una cuadra de Palmasola, que así se llamaba la casa de Luis Julio; mis ojos infantiles recuerdan ese nacimiento como gigantesco. Esta obra de arte era majestuosa, ocupaba la esquina de Sabana Grande con la 2da Avenida Las Delicias, la gente hacía largas colas para verlo. Tenía efectos de luz que simulaban el día y noche, y el momento cumbre era la aparición en el firmamento de la estrella de Belén, con todo y su estela. A semejanza de las escenas de natividad europeas era mas que un adorno, contaba la historia del nacimiento de Jesús.

Los regalos, o mejor dicho el regalo de navidad, aparecía como por arte de magia al pie del nacimiento la mañana de navidad, del Niño Jesús para Luis Augusto. No se cuantas navidades pasamos con mis abuelos,en Caracas probablemente muy pocas, pero son un recuerdo indeleble que brillan a través de la bruma de la memoria.

Aura, mi Mamá, siempre hizo de las navidades un momento especial en Maracaibo. Siempre se esforzó por darnos algo que recordar. La casa, casa de petrolero, era una casa de arbolito de navidad. La modernidad llegó con el primer arbolito artificial: aluminio plateado, iluminado con un reflector que tenía un filtro de colores que rotaba de amarillo a rojo, a azul, a verde en un lazo infinito. No era buena idea ponerle luces al árbol de metal, una vez lo hicimos y casi nos electrocutamos. Mi padrino/abuelo, Heinrich Magmer (Enrique), era el encargado de poner el árbol, y yo, siempre aspirante a que me notara, ayudaba con voluntad.

Con el correr de los años, y mientras estuviera en casa, yo tomé la labor de poner las luces al árbol y mi Mamá de adornarlo; esta rutina se ha trasladado a mi hogar, como si de una tradición navideña se tratara.

Los regalos mas apetecidos en esas navidades maracuchas eran los de la Juguetería Roger's en la calle 72. Caminar en los pasillos de ese reino de delicias infantiles era uno de los mayores placeres que deparaba Maracaibo para un niño, en especial en época navideña, aunque rara vez uno obtenía lo que deseaba. El Niño Jesús empezaba a transmutarse en Santa Claus, en esa Maracaibo extraña mezcla de gaitas de protesta y de tradiciones norteamericanas traídas por el petróleo.

Siempre quise ser gaitero, que junto con ser pelotero, era la aspiración de cualquier maracucho que se preciara. Mi hermano Emilio, con quien compartí cuarto hasta que mi hermano mayor, Federico, dejó la casa para ir a la Universidad, era un consumado tamborero, o al menos así me lo parecía y quería emularlo. Un diciembre decidí que iba a aprender a tocar la charrasca, que se me antojaba como el instrumento más fácil de tocar; el ritmo de gaita en el cuatro siempre me fue difícil de dominar. Así las cosas le pedí a mi Padrino Enrique que me hiciera una charrasca, el tener el instrumento, pensaba yo, me garantizaría un puesto en el conjunto del colegio. 

Enrique, con eficiencia germana, agarró un tubo de bronce, y usando las maquinas herramientas de la Cervecería Zulia, donde trabajaba, produjo una charrasca de muescas perfectamente alineadas, y mejorando el diseño original le añadió un bastoncito finamente torneado, también de bronce, para arrancarle sonido. El sonido de esa charrasca era celestial, era como oír las campanas de la Catedral De Colonia, brillante, agresiva. Pero nunca pude cumplir mi sueño, el primer ensayo con el conjunto fue un estruendoso fracaso. La charrasca sonaba tan duro que no dejaba oír ningún otro instrumento, lo que la hacía inútil, la gaita no estaba lista para la eficiencia teutona. Enrique nunca lo supo, estaba muy orgulloso de su charrasca "alemana", y yo nunca quise decepcionarlo.

Otra Nochebuena se acerca, seguida de una nueva navidad. Los recuerdo de esas navidades iluminan las de hoy, diferentes, pues ahora somos nosotros los que con suerte construimos memorias para otros, eslabones al fin de la cadena que une una generación a otra.

Para muchos de nosotros, dentro y fuera de Venezuela, las navidades pudieran parecer épocas melancólicas y tristes, pero me resisto a ello. Si no hemos de ver la cruz del Avila o el nacimiento en la Plaza de la República, pues ese es el destino; lo sustituyo en mi caso por el Cerro de Monserrate y Usaquen. No derramemos lágrimas, alegrémonos de la oportunidades que la vida nos da de vivir. En esta navidad acumulemos nuevos recuerdos, el pasado es un país extranjero, el futuro está por ser conquistado. Recordemos a los que se fueron, vivamos por nosotros y por ellos.

A mis amigos de ese país imaginario llamado Petrolia y sus familias, donde quiera que estén, les envío un abrazo fraternal. La larga noche dará paso al nuevo día, los fantasmas se desvanecerán con la luz del sol invicto, develando el camino de  la esperanza hecha realidad.













Saturday, December 21, 2013

Energía, Libertad y Bienestar

Energía, Libertad y Bienestar
“La repetición constante de la letanía y las exageraciones ambientales que a menudo se oyen, tienen muy serias consecuencias. Nos atemorizan y hace mas probable que usemos nuestros recursos y enfoquemos nuestra atención en resolver problemas fantasmas, mientras que ignoramos los verdaderos y perentorios problemas” Bjorn Lomborg
En un día cualquiera alrededor del globo terráqueo, más de 200 mil personas migran de de las zonas rurales a zonas urbanas, eso es alrededor de 1,5 millones de personas por semana, 70 millones de seres humanos al año, y si hacemos las matemáticas eso es alrededor 130 personas por minuto. Estas multitudes terminan invadiendo terrenos baldíos y construyendo comunidades ilegales alrededor de las ciudades “formales”, con poco o ningún acceso a los servicios que la sociedad moderna considera como la base de un bienestar mínimo: agua, electricidad, comunicación. Hoy día más de mil millones de personas, 1/6 de la población mundial vive en estas condiciones.
Si estas tendencias fuesen a continuar, en el año 2030 más de 2.000 millones  de personas en el mundo estarían viviendo en estas mega-comunidades, casi 25% de la población. Estas comunidades son lo que Robert Neuwirth llama en su libro “Las ciudades en la Sombra”[1], las ciudades del futuro. Estas comunidades estimulan la entropía social, es decir el grado de desorden de la comunidad organizada a su alrededor, en una búsqueda legítima de  libertad, representación política y en última instancia bienestar personal.
El vínculo entre el desarrollo económico y la intensidad energética es complejo y muy dinámico y depende de la etapa de desarrollo que se analice y de la nación que se trate. Sin embargo, uno puede concluir con cierta certidumbre que el nivel de desarrollo económico de las sociedades humanas es una función directa de su tasa de uso de energía.
La calidad de vida es también un concepto complejo y significa diferentes cosas para diferentes sociedades o grupos sociales. Sin embargo, uno pudiera proponer que el acceso a servicios médicos y nutricionales como vía hacia una larga expectativa de vida, al igual que el acceso a una buena educación y el ejercicio de libertades individuales, es parte del consenso global de lo que es el bienestar del ser humano.
Es de esperar entonces, que el surgimiento de estas ciudades informales, no solo contribuya al aumento en el consumo de la energía, sino que también contribuyan al aumento en la ineficiencia del uso de las fuente de energías tradicionales.
Algo más difícil de establecer es el vínculo entre el consumo de energía y los arreglos políticos que garantizan el disfrute de lo que hoy conocemos como los derechos humanos. Esto no es de sorprender, ya que las libertades individuales fundamentales, así como las instituciones de participación democrática, fueron codificadas por nuestros ancestros muchas generaciones antes de la emergencia del uso intensivo de la energía.
De hecho, un análisis de la data muestra que la vinculación entre derechos políticos e intensidad energética es débil, tal como la situación en los principales países productores de energía ejemplifica.
El mundo sigue tratando de buscar un equilibrio sostenible entre tres fuerzas que no son necesariamente complementarias: la disponibilidad de los recursos de energía adecuados; la búsqueda de precios para esos recurso; y  el daño ambiental causado por el exceso consumo de esos recursos.
Dependiendo del punto de vista,  la consecución de este equilibrio se percibe con diferentes grados de urgencia. Las alarmas que se oyen de diferentes actores, son el anverso de la demanda creciente por energía y el consiguiente bienestar que las “multitudes” ya descritas, consideran su derecho inalienable. Esta es una discusión compleja no solo porque no tiene una solución única, sino porque su dinámica hace que el objetivo este en continuo movimiento.
En este contexto, y desde la publicación del primer estudio del Club de Roma en 1972: “Los Límites de Crecimiento”, se ha tratado de establecer la discusión de estos temas dentro de dos conceptos que a primera luces lucen complementarios, pero que un análisis mas crítico los muestra contradictorios: el concepto de recursos finitos y de desarrollo sustentable.
Los recursos o son finitos o no lo son. Si lo son, la única manera de asegurar de que duraran para siempre es no usarlos más, con el efecto negativo que esto tendría en el desarrollo económico de la sociedad humana. No es solo que debemos parar el crecimiento, sino que para evitar el agotamiento de recursos finitos deberíamos reducir el consumo a cantidades infinitesimales. Por supuesto, ni los más fanáticos propulsores de la sustentabilidad estarían dispuestos a ir tan lejos, y en su intimidad aceptan que la humanidad encontrará maneras de balancear la demanda y la oferta de recursos.
Por otro lado, hay aquellos que piensan que tal discusión es banal, ya que para propósitos prácticos el concepto de recursos finitos es falaz desde el punto de vista de la cadena económica de producción, y aún si fuese aplicable la humanidad encontraría maneras de sobrevivir sin algún recurso en particular. Además, muchas veces esta discusión sobre la finitud de los recursos se hace a espaldas de las señales de precio que deben acompañar, por necesidad ,la búsqueda de soluciones a esa escasez, cierta o no.
El concepto de sustentabilidad es aún más controversial. Wilfred Beckerman[2] apunta que mantener el ambiente tal como se encuentra hoy sería una acción inmoral, dado el agudo estado de pobreza y de degradación ambiental en el cual una gran parte de la población vive. Más aún, el mismo autor argumenta que si el objetivo es mantener el desarrollo de hoy salvaguardando las necesidades de las generaciones futuras, no es posible determinar de una manera clara y robusta ni el sacrificio necesario de las generaciones presentes, ni la necesidades de las generaciones futuras.
El grupo del Consenso de Copenhagen[3]ha jerarquizado los mayores problemas que debe enfrentar la humanidad y ha llegado a la conclusión de que el principal problema es la lucha contra la desnutrición y la falta de educación, mientras que el problema del cambio climático ocupa el lugar 6 . Uno puede preguntarse retóricamente en este contexto: ¿cuantas hectáreas de bosques hubiese estado dispuesto a sacrificar la sociedad medieval para sobrevivir la peste que decimó la población de Europa?
Esto nos lleva de vuelta a la cuestión de las poblaciones emergentes y como establecer las oportunidades para que la sociedad pueda satisfacer sus necesidades de calidad de vida tanto física como espiritual, cuando la persecución de ese objetivo no puede ser divorciado de el uso de cada vez más energía.
Hubert and Mills[4]han argumentado que lo que la mayoría de nosotros piensa sobre el suministro de energía está equivocado. Los suministros de energía son infinitos, es el orden energético el que es escaso, y ese orden es costoso de conseguir. El suministro de energía está solo determinado por cuan inteligentemente podemos imponer lógica y orden a las montañas y catacumbas de energía que nos rodean.
¿Pero es esto posible en un mundo donde los intereses políticos de los actores conducen a restricción en la oferta de las fuentes tradicionales de energía, y las demandas insatisfechas de las poblaciones se traducen en movimientos políticos cada vez menos ortodoxos, vinculados por la globalización que paradójicamente procura el uso ordenado de la energía.
En este sentido, la convergencia de las fuerzas de mercado, ambientalismo e innovación tecnológica, present la oportunidad de una nueva síntesis hacia delante. Las poblaciones emergentes de las ciudades del futuro son la fuerza, que junto a la economía establecida, mueve el mercado de la energía hacia nuevos horizontes. No el horizonte de la búsqueda de la utopía agraria de los intelectuales luditas, sino el horizonte del uso de la tecnología como herramienta de liberación individual y grupal.
Tal como el desarrollo del comercio informal en todo el mundo revela, las poblaciones del mundo no están esperando sentadas por la ayuda de los llamados países desarrollados o esperando por la caridad de los capitostes locales. Estas poblaciones demandan energía, orden, pero sobre todo libertad de aspirar a la modernidad; y estas fuerzas, en conjunción con las fuerzas de mercado y tecnología, están estructurando una revolución silenciosa que soslayará con toda seguridad a los guardianes de la ortodoxia política.
Estas poblaciones demandan el mas viejo de los ideales humanos: la libertad de decidir por si mismos como combinar los recursos de la naturaleza y su talento para lograr su bienestar y el de los suyos. Esta es una fuerza casi irresistible, y la interconexión que hoy se hace posible a través de las tecnologías de comunicación modernas hace que tal sueño sea posible, mas temprano que tarde. Los intentos de gobierno individuales o de organizaciones multinacionales de tratar de restringir o dirigir la libertad económica del individuo han resultado ser catastróficos, y en última instancia una pérdida de oportunidad inconmensurable
¿Quien suplirá la energía que hará posible ese futuro? Es difícil de extrapolar, pero seguramente será una sorpresa para los incumbentes, que hoy se solazan en su preeminencia dentro de una ciudadela que los aísla del tumulto de la revolución tecnológica y económica emergente.

[4]The Bottomless Well: The Twilight of Fuel, the Virtue of Waste, and Why We Will Never Run Out of Energy by Peter W. Huber and Mark P. Mills

Este artículo fue escrito en 2007 para la revista de la CANTV. Lo he actualizado para publicarlo en mi BLOG. Son ideas que aún utilizo  en mi seminario sobre energía en el programa de UNIANDES e IESA.

Saturday, December 14, 2013

pdvsa - 11 años después.


Ha sido un año complicado tanto en lo personal como en lo público. La desaparición de Hugo Chávez abrió una pequeña rendija por la cuál se coló un hilo de esperanza. Muchos de nosotros llegamos a pensar que su muerte era una oportunidad de empezar a reparar la destrucción del tejido social que tan hábilmente el difunto había usado como la base principal de su movimiento político, y que Venezuela podía, aunque fuera solo de manera tímida, entrar en el siglo XXI sin las cargas de odio que el teniente coronel había cosechado y vuelto a sembrar.

Esto, sin embargo, ha resultado ser una esperanza vana, por ahora. Los herederos políticos del teniente coronel, con poca o casi ninguna imaginación, y algunos dicen  que bajo los designios de los hermanos Castro, decidieron que su mejor opción era seguir construyendo sobre el muro de resentimiento que les rodea y aisla, y que les impide pensar en otra cosa que no sea su ideología divisionista y empobrecedora, empaquetada como gesta revolucionaria.

Venezuela se sigue deslizando hacia un barranco de creciente pobreza y atraso, donde los pobres se hacen cada vez más dependientes de las dádivas del estado, los ricos, nuevos y viejos, se hacen cada vez más ricos bajo el paraguas de corrupción generalizada de las instituciones, y la clase media asiste impotente a la destrucción de su modo de vida, sin una aparente salida.

En lo personal, el cínico de Rafael Ramirez continuó su persecución de los antiguos empleados de PDVSA. Este diciembre, en el aniversario del paro cívico del 2002,  Ramírez y la nueva pdvsa volvieron otra vez sobre el trillado cuento del sabotaje petrolero y las pérdidas milmillonarias, que la historia demostrará fueron más consecuencia de las acciones e indolencia de Alí Rodriguez y sus aliados, entre ellos el mismo Ramírez, que de ningún acto concertado de empleados petroleros.

El mito del "paro petrolero" es mantenido tanto por propios como extraños, a unos les interesa recubrirse con un manto de superficial heroicidad que no les corresponde, y a otros camuflar sus responsabilidades políticas por los hechos del paro cívico. Hoy, 11 años más tarde, sigo sosteniendo que la mayoría de los empleados petroleros despedidos, y los hoy perseguidos, no son más que víctimas de conveniencia en una "historia oficial" acomodaticia, mientras que los responsables de la destrucción de PDVSA usufructúan las mieles del poder y la corrupción sin límites.

Es frustrante observar como los forajidos que hoy se erigen sobre una industria petrolera en declive, se jactan de sus fechorías, y hasta se atreven a pasar juicio sobre los que los precedimos; y que hay gente, aún en la oposición, que también se regodea en ello, reforzando esa la más extraña de las paradojas: un país petrolero que no entiende ni trata de entender el petróleo más allá de la renta.

En medio de este paisaje desolador, millones de venezolanos se levantan todos los días a tratar de cambiar el destino de servidumbre que el gobierno militar  parece haber diseñado para ellos. Sin más recursos que su integridad, principios y deseos de cambio, los venezolanos de valía luchan contra la adversidad que los ahoga. Ese espíritu indoblegable es lo que todavía mantiene viva la esperanza en una Venezuela diferente al marasmo del chavismo y sus herederos. 

Pero termino el año seguro de que esto también pasará; quizás cuando pase sea ya tarde para volver al terruño, pero me contento en la idea de que mis hijas volverán con la frente en alto, mientras que los hijos de la revolución buscarán en vano las razones para las acciones de sus padres.

Tuesday, May 28, 2013

Mi Amigo Gustavo Nuñez.

Mi Amigo Gustavo Nuñez.

“If I were not a physicist, I would probably be a musician. I often think in music. I live my daydreams in music. I see my life in terms of music.” Albert Einstein

“Without deviation from the norm, progress is not possible.” – Frank Zappa

“A man is a success if he gets up in the morning and gets to bed at night, and in between he does what he wants to do.”  - Bob Dylan







Si hay algo de lo que siempre quisiera escabullirme es de tener que escribir sobre el fallecimiento de mis amigos; es una dolorosa ocupación que no le arriendo a nadie. Sin embargo, la desaparición repentina e inesperada de Gustavo Nuñez, a quien la parca Átropos decidió cortarle el hilo de la vida en mala hora, no puede ni debe ser noticia de periódico de ayer.

No es mi intención escribir una elegía, Gustavo lo hubiese visto como una solución poco elegante al problema en cuestión. Así las cosas, dejaré entonces que mis pensamientos hurguen en mi  memoria, y con algo de suerte podré construir un retrato de mi amigo, seguro incompleto, pues se limita a mis recuerdos.

Conocí a Gustavo durante los años 90, estando yo en BITOR. Él empezaba a despuntar como investigador en el INTEVEP, era una de las luces del grupo que desarrollaba la Orimulsión. Ya aparecía irreverente, brillante, pero siempre diferente.

Durante esos años comenzó su romance con el Japón. Los problemas iniciales de la emergente Orimulsión lo hacían  viajar continuamente a la tierra del sol naciente, donde se desarrollaba uno de los experimentos de innovación de negocios más exitosos de PDVSA.  Gustavo no solo resolvió problemas técnicos, sino que construyó relaciones con sus colegas japoneses, lo que más adelante lo ayudaría a construir nuevos sueños.

Lo volví encontrar unos pocos años después, cuando estando yo en PDVSA corporativa lo invité a dejar el INTEVEP y liderar un esfuerzo de transformación corporativo, donde a través de la innovación como norte intentamos crear futuros alternos al derrotero por el que derivaba la petrolera. Obtuvimos más de lo que esperábamos. Gustavo, liderando un equipo de brillantes profesionales, logró movilizar la corporación desde la base hacia arriba, creando un portafolio de nuevas oportunidades en todas las facetas del negocio. Su mantra principal era que había que alejarse del poder corruptor de “la mina”. El escenario de “Mad Max” que acuñamos tuvo un efecto premonitorio.

Infortunadamente, el ejercicio y sus resultados, aun siendo excelentes, no sobrevivió. Las discontinuidades empresariales que buscábamos identificar fueron sobrepasadas por la discontinuidad política que significaron los sucesos de Abril del 2002, cuando Hugo Chávez terminó temporalmente fuera del poder; y luego más tarde, ese mismo año, cuando Alí Rodríguez y Rafael Ramírez ejecutaron su estrategia de asalto a la institución, con los resultados que ya todos conocemos.

Gustavo y todo su grupo, junto con más de veinte mil de nosotros,  resultaron víctimas de ese “deslave”; él era demasiado intolerante con la mediocridad, tan honesto y solidario con sus compañeros, como para comprometer su integridad y ser cómplice del asalto a una institución que respetaba y a la idea que esta representaba. Meses antes, en el INTEVEP, había participado en la resistencia a uno de los primeros intentos del gobierno de politizar la petrolera.

De esas lides tengo muchos recuerdos, pero quizás el que más refleja su personalidad es su búsqueda de una explicación científica a los sucesos que vivíamos. Me compartía artículos sobre teoría de juegos, el equilibrio de Nash y los escritos de Maquiavelo, y conversábamos hasta la saciedad,  buscando respuestas y soluciones racionales a la crisis que enfrentábamos como institución y como personas. 

Debo confesar que sus ideas eran intelectualmente atractivas, pero como en muchas otras cosas, yo no lo entendía del todo. Con igual facilidad, Gustavo citaba de memoria a Tolkien y su trilogía del Señor de los Anillos, para así ilustrar el enfrentamiento milenario del mal y el bien, y la fuerza siempre corruptora del poder. Como era un fanático de Wagner y su ciclo del anillo, la música también le servía de parábola.

A la salida de PDVSA, formamos una compañía  de consultoría junto con Armando Izquierdo, Marianela Ledezma y Juan Claudio Pagés, llamada apropiadamente Discontinuidad. Hicimos cosas hermosas y diferentes, pero Gustavo solo ensayaba para cosas mejores. De esos días me quedan largas conversaciones de lo humano y de lo divino. Gustavo era un gran conversador, con una cultura extensa y con una generosidad sin límites para compartirla.

A pesar de que era brillante, nunca me subestimaba. Se tomaba el tiempo de explicarme todo, lo disfrutaba, y al mismo tiempo se interesaba genuinamente en lo poco que yo podía enseñarle.

Esa es la época en que Gustavo decide incursionar en la televisión, y con su gran amigo Leopoldo Martínez y otros desarrolla y graba un piloto para Globovisión de un programa llamado “Se Busca un Líder”; idea que fusionaba un mensaje político con entretenimiento.  Saca su licencia de locución. El programa nunca sale al aire.

Juntos escribimos y grabamos el piloto de un “play” de radio llamado  “La Vuelta al Silencio”, donde describimos una Venezuela futura que vislumbrábamos posible. Carolina Blanco, su esposa, y Emilia Lopez fueron las voces que le dieron vida a nuestras palabras. No conseguimos interés para ello. Se desencanta del mundo de los medios

Pero Gustavo sigue adelante en su búsqueda. Junto con otros amigos funda y hace realidad la Guacamaya: canchas de futbol de “five a side”, usando césped artificial en el medio de una ciudad con pocas opciones de deporte. Las canchas, localizadas en la calle la Cinta de Las Mercedes en Caracas, son un éxito y el negocio continua aun hoy vibrante, regentado por su amigo Dick Jenkins. El futbol era otra de sus pasiones, como buen marista que era.

El continuo acoso de PDVSA, el deterioro del país, la búsqueda de nuevos derroteros y su curiosidad intelectual, lo llevan a Panamá a fundar un laboratorio de investigación científica aplicada: NANO DT. Este quizás fue su proyecto más ambicioso y solo por él digno de ser admirado.

Apuesta su futuro a lo que siempre valoró más que cualquier otra cosa, con excepción de su esposa e hijos, el poder del conocimiento; y hace esto con la aparente seguridad y certeza con la que siempre emprendía todo, tomando riesgos que amedrentarían al más pintado de los mortales.

Cuando la muerte lo sorprende, este su sueño había tomado cuerpo y empezaba a dar sus frutos no solo para él y su familia, sino para el grupo de científicos que había agrupado entorno a si, amigos que coleccionó a lo largo de su vida y que lideraba con visión.  Esta nueva aventura nos había vuelto a juntar alrededor de proyectos comunes y mirábamos al futuro con la locura optimista que solo el sabía transmitir

Gustavo y yo siempre conversábamos de Schumpeter y su postulado de Destrucción Creativa como fuerza de transformación. El periplo de Gustavo es ciertamente un ejemplo viviente de cómo de las cenizas resurge con fuerza el ave Fénix.

Para algunos Gustavo podía parecer como un pedante insoportable, un científico soñador y poco práctico; para mí siempre fue un hombre brillante, lo más cercano que he conocido a un hombre del renacimiento, muchas veces equivocado, pero nunca mal intencionado y ciertamente nunca aburrido; sus logros tanto personales, como científicos y empresariales dan suficiente fe de sus habilidades.

Su mejor obra, estoy seguro que así lo pensaba él, es su familia: su ilimitado amor por Carolina, el orgullo con el que hablaba de Carlos Gustavo, y la niña de sus ojos, María Claudia, a quien tendrá que guiar desde el infinito. 

Se fue un amigo, un hermano de la vida. Extrañare nuestras conversaciones, de todo y sobre nada, su generosidad para conmigo y la confianza que siempre me demostró. Ya no recibiré sus correos con artículos científicos para discutir, ni tendré la música con la que siempre me sorprendía, desde lo clásico hasta el más fino rock. No oiré más sus manos hilar con virtuosismo música en su guitarra.  Nos quedó una partida de golf pendiente. Mi vida será menos interesante sin él, pero así es como el destino lo impuso.

El sol del mediodía se alza inclemente en el cielo de Panamá, y dentro de la Iglesia del Colegio San Agustín en Punta del Este, el calor es agobiante. Las corbatas y trajes desentonan,  las perlas de sudor que caen de nuestra frente ayudan a disimular las lágrimas que corren por nuestras  mejillas. La iglesia está a reventar, aun fuera de su muy querida Venezuela Gustavo ha logrado convocar una multitud para despedirlo.

No llueve, el cielo se prepara con su mejor gala para recibir el alma de nuestro amigo.

Gustavo murió como vivió, en sus sueños.


Frodo: "I wish none of this had happened." Gandalf: "So do all who live to see such times, but that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given to us."  - J.R.R. Tolkien




Monday, March 25, 2013

El Catire Castillo


El Catire Castillo



Empiezo a escribir estas lineas en el avión que me lleva de Panamá a Caracas, rodeado del silencio de los cielos que el Catire Castillo tanto amaba, y antes que la realidad de su partida  me contamine los recuerdos que tengo de su vida

Nada más apropiado para recordarlo que un avión. El Catire sentía una felicidad incomparable cuando se sentaba en frente del timón de su avión y emprendía a volar, la mayoría de las veces solo por el placer de hacerlo. El Catire piloteaba como vivió su vida, con pasión, con riesgo calculado, meticuloso al punto del fastidio y con la inteligencia superior que siempre exhibió.

La primera vez que lo vi, sin presentir que el futuro nos deparaba ser familia,  fue en la Refinería de Cardón en 1986. Trabajaba yo en el Proyecto de Conversión Cardón (PCC), y a él, como presidente de Maraven, le tocó ir a dar la cara y explicar porque el proyecto iba a ser cancelado, en uno de esos tantos ciclos de precios bajos del petróleo, y a asegurarnos que tendríamos un destino dentro de la empresa. Fue afable y generoso y nos dio la mala noticia con profesionalismo, no sin antes decirnos, con la transparencia que siempre lo caracterizó, que en su opinión la decisión de PDVSA era algo miope

Su historia, como la de tantos otros venezolanos, va en paralelo con el petróleo del siglo XX. Nace en Caracas en  una familia de clase media, el segundo de tres hermanos, su padre un comerciante que moriría siendo el Catire aun muy joven. Estudia en el colegio San Ignacio de Loyola con los jesuitas, cuando este todavía quedaba en el centro de Caracas. Recuerdo que alguna vez me dijo que usaba el tranvía que transitaba por lo que es hoy la Avenida Libertador, antes la calle la Linea.

Estudió su carrera en el norte, en la universidad de Oklahoma. Su plan original era estudiar ingeniería de petróleo, pero después del primer semestre decidió que era muy pedestre y decidió cambiarse a economía. Una vez terminado su grado rechazó ofertas para seguir un posgrado y regresa a Venezuela,  quería empezar a ganarse la vida . En esta época se origina su amor por la aviación, tomando clases y obteniendo la licencia  de piloto a escondidas de su madre.   


La Shell lo identifica tempranamente como una persona de alto potencial y lo asigna a Londres a la casa matriz, donde viaja con Sonia y su primogénita, Sonia Carolina; su hijo Carlos Roberto nacerá entonces en la Londres de los "swinging sixties". De Londres, y por uno de esos azares del destino, que no tengo espacio de relatar aquí, lo asignan a Shell en Kenya, donde a pesar de su juventud lo ponen a cargo de negociar con el gobierno de la vecina Tanzania la nacionalización de la refinería de Shell en esa nación. Esta sería su primer de muchas experiencias  con la accidentada relación entre los estados y la industria petrolera, y su primer encuentro con el socialismo en la persona del presidente Julius Nyerere.

Esta curiosamente será su única experiencia en lo que los petroleros llaman "el campo" ya que otros eran los planes de sus mentores en la Shell.

Regresa a Venezuela y continua con una exitosa carrera en la Shell de Venezuela, haciendose un nombre en las áreas comerciales y financieras de la empresa y creando una red de relaciones en la industria petrolera internacional. Nace su benjamín, Hector.

La nacionalización de 1975 lo toma ya en la junta Directiva de compañía y aunque le ofrecen seguir con Shell en el exterior, como muchos otros de los hombres de petróleo de la época, decide afrontar el reto de construir la empresa nacional, a pesar de las indudables  Incertidumbres que acompañaban a esa aventura. Venezuela era todavía un país lleno de oportunidades y vacío de resentimientos.

Cuando Alberto Quiroz, otro de los notables del petróleo venezolano del siglo XX, y a la sazón presidente de Maraven, es "promovido" como presidente de Lagoven, el Catire toma la responsabilidad de dirigir la empresa en la que había crecido y a la que amaba.

En ese puesto fue creativo, innovador, ejerció un liderazgo de ejemplo y acentuó una de sus mejores características: la de siempre querer aprender y ser autodidacta en todo lo que le interesaba, de la opera a la geología

También se empiezan acentuar sus diferencias con la autoridad corporativa. Llega a creer que el modelo de casa matriz de PDVSA era burocrático e ineficiente, y siempre tuvo una relación respetuosa pero de tensión con las decisiones que consideraba inadecuadas.

Una anécdota recuerdo haber presenciado que revela por un lado su sentido del humor, y por el otro su opinión sobre la burocracia. Habiendo oído con paciencia en junta directiva una propuesta de comercio, aparentó molestia cuando se le informó que el no podía tomar la  decisión y que tenia que pedir permiso en PDVSA. Se detuvo a pensar, moviendo su poblado bigote en movimiento de rotación y replicó: está bien, voy a mam..r a PDVSA, pero averigüen bien a quien, pues voy a mam...r una sola vez.

Tenia fe en la tecnología y su impacto en el negocio, la apoyó siempre. Su conocimiento del mercado petrolero y de la geopolítica que lo rodeaba  era poco común, pero nunca supo jugar el juego de la política local que empezaba a contaminar a la industria petrolera. Se enamoró de los japoneses y de sus métodos de de gerencia y manufactura y trato de forzarlos en la empresa, lo cual generó anticuerpos importantes de personas que lo consideraban ingenuo.  El tiempo, sin embargo, le dio la razón acerca de la relevancia de esas ideas.

Le tocó lidiar con el escándalo de los "petroespías", una de las veces en que su concepto de la ética lo obligó a tomar acciones contra gente de su confianza que se habían salido del camino; en esas coyunturas siempre fue inflexible.

Era un fanático de la salud y fue un pionero de su promoción en el ambito corporativo. Siendo presidente de Maraven llevó adelante los llamados " laboratorios de la salud" y prohibió que se fumará en las instalaciones de la compañía, dos ideas que luego se diseminarían  a través de toda la industria petrolera.

Un vez sorprendiendo a alguien fumando a escondidas en las afueras del edificio de Maraven en Chuao le preguntó¿hablas inglés? A lo cual el empleado respondió avergonzado: no Doctor. El Catire lo examinó de arriba a abajo, como solo él sabía hacerlo, y le dijo con una sonrisa: ¡tú si que estas jodido!

Con la llegada de CAP II y el nombramiento de Andrés Sosa Pietri como presidente de PDVSA, nombramiento que criticó públicamente por considerarlo inadecuado, comenzó su declive en la Industria petrolera - esta fue quizás una de las pocas ocasiones en las que un petrolero se atrevía a criticar al gobierno. A principios del 1991, muy joven aún, sale de la industria que siempre amó, pero que estaba cambiando mas allá de su capacidad de adaptarse a las nuevas reglas políticas o aceptarlas. Por unos años, y aunque nunca hablaba mucho de eso, no le gustaba exteriorizar frustraciones,  sintió que su salida de la industria fue debida en gran medida a la falta de apoyo y comprensión de sus contemporáneos .

Esta tristeza luego pasaría y como en el resto de su vida, se levantó de la adversidad con renovados ánimos y siempre nuevas ideas y vigor; fueron tiempos muy difíciles para él y la familia. El petróleo retornó poco a poco a nuestras conversaciones, ya en la intimidad, y siempre me impresionó que se mantuviera actualizado y con su capacidad de captar lo esencial y construir sobre eso una visión diferente. Siempre valoré su opinión, aunque siempre evitó que luciera como si me aconsejara.

Su visión de PDVSA era sencilla, no importa cuan bien se viera, había que transformarla. PDVSA no debía compararse con las otras instituciones del estado, en ese examén siempre saldríamos eximidos, era muy fácil.  PDVSA debía compararse con lo que podía y  debía ser en el firmamento petrolero mundial, y ahí siempre nos quedábamos cortos. No llego a participar en la creación de la  Apertura Petrolera  en los 90s, pero ciertamente reconocía su ADN en ella, en las voces y decisiones de los que ayudó a formar.

Los siguientes años fueron muy difíciles para él, tanto en lo profesional como en lo personal. Sus intereses fueron variados, la banca, las telecomunicaciones, de vuelta al petróleo; en todas sus aventuras con ideas novedosas y con riesgo, pero en ultimo término siempre encontró como obstáculo la realidad de un país que empezaba a deshilacharse: los golpes de estado, la crisis bancaria, la debacle política y económica que desde entonces nos agobia.

En ese período perdió a su compañera de vida, Sonia, coincidentemente en las mismas fechas en que se aprobaba la nueva constitución, llamada bolivariana, y ocurría la "tragedia de Vargas".  La pérdida fue  otro un golpe muy duro.

La vida le daría una nueva oportunidad y  tuvo la suerte de encontrarse con "Dinnie", con quien pasaría el resto de su vida y quien se convertiría en sus ojos y gran apoyo, donándole una familia adicional que adoptó como suya.

El Catire no era un hombre perfecto, después de todo quién lo es. Así como era inteligente y creativo, podía ser obcecado en sus ideas y sordo a las recomendaciones de quienes lo apreciaban. Su mayor pasión fueron sus hijos, por quienes veló toda su vida y por quienes sentía un orgullo desmedido. En el camino hacia el final, sus nietos y su familia extendida fueron su apoyo y son la semilla de afecto y ejemplo que deja en este mundo.

Sus amigos y compañeros, petroleros y "civiles", que fueron muchos, y sus seres queridos,  lo acompañaron a la puerta de abordaje de  su último vuelo, y en honor a él lo hicieron recordando su humor y su inteligencia. Con él se fue parte de la historia de la Venezuela posible que hoy luce lejana, pero que siempre fue su aspiración: que fuésemos todo lo que podíamos y debíamos ser, nada menos que eso.

Lo extrañaremos.

Sunday, December 16, 2012

De Azules y Rojos


De Azules y Rojos

Navidad 2012


“Bien vale la pena sufrir contratiempos y penalidades - en mi caso, desconocimiento de derecho legítimo y privación del goce de la Patria- si al cabo de ello, un buen día nos sale un rasgo de nobleza humana que nos restituya la fe que hayamos perdido”
Rómulo Gallegos. Carta al General Briceño Linarez. Diciembre 1959

Hoy, 16 de Diciembre de 2012, mientras escribo esto, Bogotá explota de alegría por la victoria futbolística del Club Millonarios ante el Independiente de Medellín.  Entre fuegos artificiales, pólvora como es el decir en este lugar de los andes, caravanas ruidosas, y la inexplicable costumbre de rociar de harina a los indefensos peatones, la hinchada azul celebra su primer campeonato nacional después de una sequía de 24 años. Los rojos fanáticos del ”poderoso” Medellín, sus rivales en el juego de hoy en el Campín,  se lamentan  amargamente de la oportunidad perdida, mientras deambulan por  el camino de  los vencidos de vuelta a la montaña paisa.

Mientras tanto, en el otro lado de la frontera, los rojos partidarios  del PSUV celebran lo que pareciera ser una victoria aplastante en las elecciones regionales, mientras una multicolor oposición se lame las heridas de una derrota que se une a la traumática elección presidencial de hace apenas dos meses. Una celebración amarga sin embargo,  a la espera de lo que aparenta ser el último acto del folletín del barinés que los lidera, o al menos así lee el libreto.

De estos contrastes,  sorpresivos, qué no inesperados, ha estado hecho este año que termina, y que nos consigue sentados lejos de ese pedazo de tierra que escogemos llamar patria, pero sin embargo  bajo el mismo cielo. Hete aquí entonces que, una vez más,  con motivo de la Navidad, le dedico unas líneas a mis amigos, a mis compañeros de travesía y aquellos que por virtud de la red terminan siendo mis lectores eventuales.

Si algo he aprendido  de estas crónicas durante los últimos años, es que mis lectores siempre procesarán mis palabras a su mejor saber y entender,  sin importar la razón por la que yo las escriba, que en ultima instancia es para entenderme mi mismo, o lo que quise decir. En ese trashumar de vocales y consonantes, mi aparente nostalgia se podrá convertir en melancolía para algunos, mientras que mi eventual alegría será criticada como ingenuo optimismo por otros. La belleza de este medio es que, si uno es sortario,  las líneas cobrarán vida en la mente de quienes las leen y las  transformarán en suyas, retocadas con su propia paleta y dentro de su propia circunstancia.

Debo confesar que,  a pesar de la evidencia en contrario, tenía la esperanza de que este año muchos de nosotros pudieran dar el primer paso de lo que sería el largo y dificultoso regreso a Ítaca, pero los fantasmas de nuestros ancestros han decidido que el purgatorio debe continuar por un rato más, y no solo me refiero a resultados electorales. Después de casi diez años de los sucesos del Paro Cívico del 2002, y como muestra de lo que para mi aun hoy es el inexplicable talante persecutorio de los rojos, 180  ex trabajadores de PDVSA hemos sido otra vez sometidos al escarnio público, y a sanciones pecuniarias irracionales e impagables.

Quienes esto promueven lo hacen motivados por el rencor y el resentimiento que siempre ha acompañado sus acciones, tratando de justificar lo injustificable de sus acciones de entonces, y buscando en última instancia mantenernos excluidos de nuestros derechos como ciudadanos,  y lo más importante robarnos de nuestro derecho a vivir en paz. ¡No les daremos el gusto de cosechar nuevos resentimientos!

Dicen los  estudiosos que en estas fechas la antigua Roma celebraba el solsticio de invierno y  el nacimiento anual del Sol invicto (natalis invicti Solis), y que luego esto fue tomado por la naciente iglesia cristiana como una fecha propicia para celebrar el nacimiento de Jesús. Por las razones que sea, bien por razones paganas o cristianas, los que nos inscribimos en la cultura occidental celebramos durante estas fechas el fin de la larga noche y el renacimiento de la luz.

Pero esa luz no es una esperanza vana, como muchos pudieran pensar en un mundo cada vez más cínico y materialista. Al contrario, me reconforto de su existencia  real en el valor  de mis compatriotas venezolanos,  que luchan todos los días contra gigantescos  obstáculos por lo que consideran son nuestros derechos,  a pesar de la adversidad y la incomprensión de muchos que debieran ser sus aliados naturales. Veo la luz en los presos políticos y sus familias, quienes a pesar del dolor que su injusto encierro acarrea, mantienen un espíritu de lucha que admiro y que encuentro casi  inexplicable. La veo en las palabras de mi amigo Germán García Velutini, quien después de 11 meses de inhumano secuestro nos dice que lo que hay que preguntarse no es ¿por qué a mi? si no ¿para qué a mi?. La veo en aquellos que lejos de su tierra hacemos patria en otra patria, sin egoísmos y agradecidos de a la tierra que nos cobija. También la reconozco en mis compatriotas colombianos que siguen buscando, contra viento y marea, el fin de la violencia fratricida que nos aqueja desde hace décadas, y que aun pareciendo una labor de Sísifo, la acometen ineludible y valerosamente. La veo en última instancia en nuestras hijas que crecen fuertes de espíritu en un mundo que aunque foráneo han convertido en suyo, enseñándonos con el ejemplo.

De manera amigos míos que este año no hay Petrolia melancólica, ese artefacto de mi imaginación para celebrar a los petroleros de otrora, ya no necesitan que yo los reivindique, sus hechos son suficientes. No hay gaitas del terruño al ritmo de balancines de la costa oriental del Lago. Tampoco hay voces desde allende los mares, nostálgicas de un pasado que no existe  más que en nuestra febril memoria. Lo que hay es el presente que tenemos, desde donde podemos y debemos construir, dondequiera que estemos, un futuro del que nos podamos enorgullecer.

La larga noche dará paso al nuevo día, los fantasmas se desvanecerán con la luz del sol invicto, develando el camino de  la esperanza hecha realidad.

La ciudad en la sabana sigue ruidosa, los azules vencieron hoy a los rojos, ¿o fue al contrario?


¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

Sunday, September 30, 2012

EN UN LUGAR LLAMADO VENEZUELA - Un día después


EN UN LUGAR LLAMADO VENEZUELA - Un día después
Septiembre 28, 2012


Sería fácil esperar los resultados de las elecciones presidenciales que tendrán lugar el próximo domingo 7 de octubre para, aprovechando los resultados, hacer lo lo que en mis tiempos llamaban: "pegar 6 el lunes". Pero eso no sería muy divertido y por seguro oportunista.

Así las cosas, y aprovechando la tenue neutralidad que nos da la distancia geográfica y temporal, zambullámonos cabeza adelante en la túrbida agua de imaginar como amaneceremos el lunes 8. Pero antes de hacer eso, tratemos de entender como Venezuela ha arribado a esta nueva víspera.

A estas alturas quedan muy pocos que no den por sentado que la Venezuela que ha modelado Hugo Chávez en estos último14 años, y en particular durante la última década, es muy diferente de aquella que había surgido de la debacle de la dictadura del General Perez Jimenez, a lomos del bipartidismo y el petróleo. 

Esta sabiduría colectiva, sin embargo, se me antoja como inexacta. Para el que escribe, la Venezuela de Hugo Chavez no es más que la síntesis natural de las fuerzas que  desde la muerte del General Juan Vicente Gomez en 1936 han esculpido esta "tierra mágica": el populismo, el militarismo, el paternalismo, el izquierdismo, el fascismo y en general todos los ismos que propenden al desprecio a la libertad e iniciativa individual de los ciudadanos; todo esto cocinado a fuego lento en un caldo de renta petrolera. Propendiendo a un estado que, por monopolizar la riqueza, no necesita ni tiene la vocación de dialogo con la sociedad.

LaVenezuela de Chávez luce diferente, y hasta "socialista", pero es más de lo mismo, solo que peor. Uno solo se debe pasear por las escenas de la notable película de Carlos Oteyza, "Tiempos de Dictadura", para darse cuenta que la Venezuela de Chavez  es como la que Perez Jimenez construyó con los despojos del gomecismo: autoritaria, con un gusto por el desfile militar y los discursos cursis, llena de adulantes y oportunistas, pero sin ninguno de sus logros y con una extraordinaria habilidad para destruir la riqueza de la nación.

Arribamos entonces al 7 de Octubre llevando a cuestas un ADN histórico que en otras circunstancias no auguraría nada bueno. El siglo XXI ha tardado en llegar a Venezuela por cuenta de un líder cuyas habilidades políticas son solo sobrepasadas por su incompetencia como gobernante, y que ha aglomerado en torno suyo, a lomos del rencor y el resentimiento histórico, un carnavalesco tinglado de espoliadores de la Nación, bajo el disfraz de campeón de los pobres.

Se enfrentan entonces, como lo han hecho durante el último siglo, dos visiones de país. La una que busca en los heroes a caballo del siglo XIX el modelo a seguir: épica, altisonante, caudillista y fundada en la pobreza e ignorancia de las mayorías La otra que mira adelante, se inspira en sus heroes civiles y cree que la modernidad aspiracional es posible en una Venezuela de ciudadanos. Se vuelve a repetir, cual ritornello incansable,  la historia Galleguiana de Doña Barbara y Santos Luzardo, el conflicto de la barabarie y la civilización.

Es bueno recordar que, al menos durante los últimos diez años, la patria ha imaginado vivir de hito en hito: "el ahora o nunca". En este lema, la sociedad venezolana, de lado y lado, ha encontrado motivación cada vez que le ha tocado enfrentar las encrucijadas, que como las del 7-O próximo, se nos presentan como definitorias de la historia republicana.

Pero la verdad es que despues de cada gran decepción, los venezolanos han hecho siempre de tripas corazón y han encontrado las fuerzas para seguir adelante, a la siguiente lucha, al siguiente hito. Venezuela, con todo y sus lunares, tiene vocación de lucha, de modernidad, de nunca rendirse, y es esta vocación la que nos ha traído a este nuevo hito, a este penúltimo "ahora o nunca".

El 8 de octubre amaneceremos con la pesada resaca de una campaña electoral que ha enfrentado la alternabilidad propia de las sociedades democráticas, al continuismo de aquellos que habiéndose adueñado de las instituciones han terminado por creerse nuestros dueños. Las elecciones nos habrán dado una nueva oportunidad de retomar el camino del progreso y la reconciliación, de aplicar las indudables lecciones de inclusión y exclusión que tan duramente hemos aprendido en estos años de oportunidad malbaratada.

Pero más allá de todo eso, el 8 de octubre, no importa de que lado de la cinta de la llegada quedemos, todos los venezolanos habremos reafirmado que querer cambiar es requisito indispensable para hacerlo; habremos aprendido que el petróleo no sale solo, y que cuando sale no es garantía de progreso sino solo de oportunidad; buscaremos vivir en un país donde la ley sea garante de las libertades y no herramienta de revancha politica;  habremos aprendido que la fuerza de los cambios generacionales es no  solo avasallante sino necesaria en un país donde los jóvenes reclaman su justo espacio, que ya es hora de que Venezuela se asome al siglo XXI; y en última instancia, habremos reafirmado lo más importante de todo, que no importa cuan dura la batalla o decepcionante su resultado, siempre hay un día después...

IRAN AND ITS ALLIES STEP UP PRESSURE

  El Taladro Azul M. Juan Szabo [1] y Luis A. Pacheco [2] Published  Originally in Spanish in    LA GRAN ALDEA   The fragile ceasefire in th...